La pesca artesanal y su lucha por la supervivencia

La pesca artesanal y su lucha por la supervivencia

Son las siete de la mañana y aún no hay rastro del amanecer en el muelle de pescadores del puerto de la Savina. A esa hora, las sombras de los pescadores van y vienen preparándose para zarpar. Como cada mañana toca recoger las redes que han calado la tarde anterior. Es la misma rutina todos los días, de lunes a sábado, si el tiempo lo permite y el mar no lo complica.

Vicent Ferrer, David Sánchez son los dos socios y Gora Ndiaye es el marinero. Son la tripulación del ´Zeus dos´, un barco de pesca de fibra, de 10 metros de eslora y 3 de manga que navega a una media de 14 nudos. Tiene una pequeña cabina y un molinillo para recoger las redes. Como la mayoría de la flota artesanal realizan pesca de artes menores, en este caso de trasmallo, en la que se calan las redes la noche anterior en un fondo de entre 25 y 30 metros, aunque puede variar. La malla, de un metro de ancho, queda suspendida por encima de la pradera de posidonia. En total han calado seis tirones de redes que suman unos 3,5 kilómetros de largo.

El barco sale del puerto de la Savina y enfila hacia Migjorn, costeando toda la vertiente de poniente de la isla, pasando por Punta Pedrera, Torre Gavina, Punta Rasa hasta doblar por debajo del faro de es Cap de Barbaria y llegar a la zona de Migjorn donde están las redes. El tiempo acompaña y en este trayecto, de casi una hora, David y Gora suelen aprovechar para echarse una cabezadita en la bodega donde tienen dos literas mientras Vicent, el armador y patrón, pilota hasta la zona.

El único ruido de fondo es el del motor ya que la tripulación se muestra silenciosa, sumida en la rutina diaria. Hasta ahora se han cruzado pocas palabras y esa será la tónica durante toda la jornada.

El sol está saliendo y la primera boya, seguida del primer tirón que realiza el ´Zeus dos´, ya está pasando por el molinillo del barco. Empiezan los intercambios de mensajes entre la tripulación que suelen ser cortos, precisos y muy concretos. El resto es concentración y más silencio. Vicent está al timón, Gora controla el molinillo y David va desenredando, con paciencia y maña, las piezas que han caído en la malla.


Los tres miembros de la tripulación desenredando el pescado de las redes. Foto: C.C.

La primera parece ser una rotja o una rascasa. Aquí David Sánchez, que también es patrón, explica claramente la diferencia entre ambas especies y que para los neófitos puede pasar desapercibida ya que se parecen extremadamente, y se diferencian , entre otros detalles, por el color de la piel. El caso es que la rascasa no crece mientras que la rotja sí lo hace, por eso los ejemplares de menos de 400 gramos de esta última especie se devuelven al mar vivos «para que sigan creciendo», sentencia el pescador.

Mientras, en la cabina, Vicent va controlando la maquina para que la red vaya subiendo poco a poco por el molinillo, mientras observa en voz alta: «Con estos aparatos que tenemos ahora la pesca ha cambiado totalmente, con el plotter y la sonda, puedes saber exactamente donde has dejado la red y todos los rumbos que has hecho en días anteriores, antes nuestros abuelos se guiaban por las referencias en tierra y derivaban mucho al recoger redes, era mucho más complicado y hacía la pesca más selectiva, claro que también había más», señala.
Sigue el silencio a bordo solamente interrumpido con el aviso de que llega la segunda boya y hay que ir a por otra red. Este primer tirón no ha ido mal, rascasas, algún salmonete, dos musolas de tamaño apreciable, varios gallos pero sobre todo sepias.

«Es la época de las sepias, ahora entran muchas», señala David. De hecho el único peligro al que parecen temer estos curtidos pescadores es a que las sepias les rocien de tinta o les tiren un chorro de agua cuando llegan a bordo. «¡ Tinta o agua!», exclama David entre risas.
Toda la ropa de trabajo que llevan está llena de manchas negras, y la tinta que expulsan estos animales tiñe rápidamente de negro toda la cubierta dejando rastros negros por todas partes.

La posidonia es vida

Los pescadores saben que la pradera de posidonia es la que sostiene gran parte de los recursos que se encuentran en estas aguas y son los primeros en defenderla, de la misma manera que son muy escrupulosos en la medida de las piezas que capturan, muchas de las cuales son devueltas al mar vivas porque no alcanzan el tamaño adecuado. David explica que podrían utilizar una agujero de malla más pequeño pero son partidarios de utilizar uno más ancho: «Podríamos pescar con una malla más pequeña pero consideramos que no merece la pena, cogeríamos mucho pescado pequeñito que nos daría mucho trabajo a la hora de desenredar, además que agotaríamos los recursos antes, lo que tampoco nos interesa».

Admite que en esta época del año, cuando se pescan muchas sepias, el trabajo que más tiempo les ocupa es el de desenredar el pescado de las redes «aunque hay veces que no viene pescado y el que hace el trabajo es el que está en la maquinilla», puntualiza. Otra cosa es cuando empieza el temporada de langosta, «entonces el principal trabajo es picar la piedra que se queda en las redes, a la langosta vamos a más profundidad, a partir de los 50 o 60 metros y son fondos de piedra».

Gora Ndiaye, es natural de Senegal y lleva trabajando en Formentera como pescador profesional desde hace siete años. Primero estuvo embarcado en un arrastrero local y ahora está enrolado en el ´Zeus dos´. El armador comenta que Gora se ha convertido en un referente en su pueblo natal: «Se ha construido una casa muy bonita con lo que ha ido ahorrando y se ha convertido en la envidia de sus vecinos», comenta Vicent. El caso es que este hombre se ha ganado la confianza de los pescadores locales a base de trabajar: «Se lo ha currado, ha demostrado que es un gran profesional y puedes confiar en él no le tienes que decir lo que tiene que hacer, sabe cuál es su función y la hace, es una suerte contar con él», ratifica David Sánchez.

Sigue la pesca y en uno de los tirones, de repente Vicent exclama: «¡Mirad que viene por allí!, una cigala real, eso es lo más exquisito que te puedes encontrar en el mar».
Pero también hay tiempo para comprobar cómo, desgraciadamente, mueren las nacras, ya que en dos ocasiones la red sube conchas de esa especie vacías. «Están muertas, por eso se enganchan y todas están vacías, no hay nada», comenta David, mientras que Gora las devuelve al mar.

Vocación

Tanto Vicent Ferrer como David Sánchez tenían antes su respectivos llaüts de pesca, hasta que decidieron asociarse con el ´Zeus dos´. Pero la afición por la pesca les viene de familia. En el caso de David recuerda que ya de pequeño se iba con su abuelo, de parte de madre, a pescar. De él aprendió a amar su profesión: «Yo nací pescando, he hecho todas las modalidades de pesca, primero albañil, pero decidí cambiar de profesión, porque a mí me gustaba mucho, es vocación». Así, hace ya unos 15 años que se dedica profesionalmente a la pesca: «A mí lo que me pone es que respiro libertad cuando voy a pescar». Reconoce que a bordo se habla poco: «El trabajo es monótono y como se pasan muchas horas juntos, lo que nos tenemos que contar ya nos lo hemos dicho, y luego coincide que somos de poco hablar».
La pesca sigue su ritmo y a medida que se recogen los tirones se van llenando los cubos de pescado que estaban llenos de hielo. Con todas las redes a bordo es el momento del bocadillo, que se encarga de preparar Vicent dentro de la cabina, mientras David y Gora siguen desenredando pescado. Con las redes ya limpias, el patrón da potencia a los motores para regresar a puerto.

Pero el trabajo continúa. Ahora se vacían los cubos de las sepias y se limpian para quitar el negro de la tinta que lo inunda todo. Luego van clasificando los ejemplares por tamaños, sepias grandes, mediana y pequeños hasta completar tres cajas, a lo que se suma un par de morralla. La jornada no se ha dado mal. El ´Zeus dos´ llega a la Savina pasadas las 11.30 horas de la mañana, pero el trabajo continúa, hay que ordenar redes, limpiar el barco y, lo que es más importante, vender el pescado, que primero pasa por la Cofradía de Pescadores para su correspondiente pesaje y facturación.

Fuente: www.diariodeibiza.es

Deja un comentario

Todos los campos son obligatorios

Nombre:
E-mail: (No publicado)
Comentario:
Tipo de código