Un adicto a la canoa

Un adicto a la canoa

El piragüismo es un deporte de alto nivel en Galicia, con múltiples medallistas olímpicos, mundiales y europeos, pero continúa como un deporte minoritario y casi totalmente amateur. Sólo unos privilegiados pueden centrarse en esta actividad deportiva y otros, amantes de la especialidad, luchan por aferrarse a ella. A su pasión. Este es el caso de Alfonso Domínguez, medallista en un Europeo júnior e internacional con España en la categoría sub-23 antes de llegar a la veintena, pero "tuve que dejarlo porque hice prácticas en una empresa y comencé a preparar oposiciones. Estar en todo era imposible. De esto no se vive", explica.

Año y medio alejado de una rutina de entrenamientos y con algún escarceo al río Miño porque "es como una adicción. No puedo dejar el piragüismo mucho tiempo. Tengo que ir cada poco tiempo para calmarme". Pasaron los exámenes, que "no aprobé por poco, el próximo año volveré a presentarme". Tras meses de intensidad académica llegó la calma y regresó el piragüismo, que "ahora espero mantener". Alfonso lleva dos meses y medio entrenando y "me noto con buenas sensaciones". Aunque pronto aclara que "todavía queda mucho camino para ser lo que era. Hay que ir poco a poco. Este año lo tomo para volver a tomar contacto con la competición. Entreno una vez al día y también los sábados. Ya es una carga importante, pero sin lo que hacen otros compañeros. Para estar más arriba, necesito hacer doble sesión otros días. Es lo que hacen Roi Rodríguez, Rubén Millán o Manu Garrido".

Por lo tanto, a un palista de nivel internacional de 21 años no será posible verlo en las primeras posiciones durante la campaña 2018, pero igual en la 2019, en sus últimos meses como sub-23 vuelve a la élite española o, incluso, internacional. Para hacerlo está en uno de los mejores lugares, el Kayak Tudense, con amigos como 'Manolito' Garrido. "Hay muchos piques porque a mí no me gusta perder ni al parchís. Como mis compañeros tienen algo más de nivel que yo, siempre surgen los piques. En las series cortas, que es lo mío, siempre me mido con Manu Garrido. Después, en maratón ya me da una paliza, pero en las pequeñas mando yo". 

El tiempo, los estudios, el trabajo... Es decir, la vida, determinarán si Alfonso Domínguez vuelve al primer nivel o se cae "como otros muchos compañeros, que lo han ido dejando". En su caso, la canoa lo conquistó "desde la primera vez que me subí a ella. Me pareció diferente y me quedé. Fue con diez años y hoy en día sigo encima de ella".

Fuente: http://www.atlantico.net/articulo/deporte-local/un-adicto-a-la-canoa/20190214004421692174.html

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